¿Cómo es el virus de la gripe?
El virus de la gripe tiene una
forma esférica. Está compuesto por una envoltura lipídica y un reducido número
de proteínas, algunas de esas proteínas están asociadas a la membrana como es
el caso de la hemaglutina, que se encarga de que el virus invada las células
que infecta, mientras que otras forman parte del “corazón” del virus. Este
corazón se conoce como nucleocápsida. También está formado por 8 segmentos de
Ácido Ribonucléico que constituyen el código genético del virus y que se
encuentra asociado a 4 proteínas diferentes formando un complejo que se llama
ribonucleoproteína.
El mensaje genético del virus
esta codificada en 8 segmentos de ARN, cada uno de los cuales forma una
estructura cerrada y está asociado a cuatro proteínas diferentes. Esta compleja
estructura es capaz de autoreplicarse de manera independiente dentro de la
célula invadida por el virus, y cuya misión es formar de copias de si misma que
serán empaquetadas en los nuevos virus que salen de la célula infectada para
expandir la infección.
¿Cómo se contagia?
La fuente de la infección está constituida por las personas enfermas. La transmisión se produce fundamentalmente por vía
aérea mediante gotitas que
son originadas al hablar, toser o estornudar por la persona enferma y que
alcanzan a una persona sin gripe pero capaz de padecerla. El virus entra en la
nariz, garganta o pulmones de una persona y comienza a multiplicarse causando
los síntomas de la gripe. También puede transmitirse, con mucha menos
frecuencia, por contacto directo, por ejemplo cuando una persona toca una superficie que contiene virus de
la gripe -por ejemplo la mano de un enfermo y posteriormente se toca su nariz
ó su boca.
Las personas enfermas son capaces de transmitir la enfermedad desde un
día antes del comienzo de los síntomas hasta unos 3 a 7 días después del comienzo de la enfermedad. Los niños
pueden transmitir la gripe incluso durante más de 7 días tras el comienzo de
los síntomas.
Los síntomas de la enfermedad comienzan de 1 a 4 días después de que el
virus entra en el organismo. Algunas personas son infectadas por el virus de la
gripe pero no desarrollan síntomas de la enfermedad, sin embargo estas personas
sí que pueden transmitir la enfermedad a otros.
¿Cuáles son los síntomas?
Al comienzo la gripe cursa con dolores de cabeza, escalofríos y tos seca, síntomas a los que le sigue
la fiebre (aparece en el segundo o tercer día)
que puede subir hasta 38,5 o 39,5 ºC,
dolor muscular en brazos, piernas
y espalda, y un estado de malestar general
y cansancio.
Con la fiebre los síntomas respiratorios se hacen visibles: congestión nasal, enrojecimiento y malestar en la garganta.
Al principio, los síntomas respiratorios pueden ser relativamente
leves; posteriormente, la tos puede intensificarse y agregarse esputos. En
muchos casos la piel adquiere una temperatura elevada y está enrojecida,
especialmente la cara. El enfermo, especialmente si es un niño, puede presentar
náuseas y vómitos. Los síntomas suelen permanecer durante una semana, luego desaparecen, aunque permanece la sensación de cansancio e inapetencia unos días
más.
La mayoría de las personas se recuperan rápidamente en una o dos
semanas, pero en algunos casos pueden desarrollarse complicaciones. La gripe
puede revestir más gravedad en personas mayores, sobre todo a partir de los 65
años y en personas que padecen enfermedades crónicas. Las complicaciones de la
gripe son predominantemente respiratorias: neumonías, bronquitis, sinusitis u
otitis. Sin embargo, la bronquitis y la tos
pueden persistir durante 10 días o más y los cambios producidos en las vías
respiratorias tardan de 6 a 8 semanas en resolverse completamente. La debilidad
y la fatiga pueden prolongarse durante varios días o en ocasiones durante
semanas.
¿Cómo podemos protegernos y quiénes son los más
vulnerables?
-
Vacunándonos
- Lávese las manos frecuentemente con agua y
jabón.
- Intente mantenerse alejado de personas
enfermas para evitar el contagio.
- Trate de no saludar con besos o dando la mano.
- No comparta vasos, cubiertos u otros objetos
susceptibles de contaminación.
- Evite los cambios bruscos de temperatura. Al
salir a la calle es conveniente abrigarse bien y proteger la nariz y la boca
con un pañuelo o bufanda.
- Cúbrase la nariz y la boca con un pañuelo
desechable al toser o estornudar y justo después, tire el pañuelo a la basura.
Cuando tosemos o estornudamos expulsamos minúsculas gotas de saliva o
secreciones nasales en forma de aerosol que se pueden quedar depositadas en las
manos u otras superficies favoreciendo así el posterior contagio de otras
personas.
- No se toque los ojos, la boca o la nariz con
las manos, pues el virus puede sobrevivir en determinadas superficies desde
unas horas hasta varios días.

La
personas más vulnerables a contagiar el
virus de la gripe son los niños, ancianos, personas con enfermedades
respiratorias crónicas y trabajadores de centros sanitarios, pués poseen un sistema inmunológico más débil para pelear contra las
infecciones.





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